En el universo freudiano del discurso, la diferencia sexual no puede ser reducida a lo dado biológico ni estar enteramente constituida a partir de prácticas sociales: la antomía no determinaría por sí sola la identidad sexual, al mismo tiempo que la diferencia sexual no puede ser reducida a lo cultural. Entonces, si no es esencial ni tampoco únicamente historia ¿Qué es aquello que produce la diferencia sexual?

Para Freud, sería el significado asignado a la diferencia anatómica de los órganos, interpretada en términos de presencia/ausencia, pues para él, la sexualidad humana es la sexualidad del sujeto del inconsciente. Y se sufre, puesto que ninguno de los dos sexos es completo: a uno le amenaza la posibi|lidad de perder aquello presente, y al otro le amenaza la ausencia de ello.

Para Lacan, lo que produce la diferencia sexual es la sexuación: el proceso por el cual inconscientemente el sujeto elige el modo de ser como femenino o masculino, elige su posición, entendida esta última como un lugar en lo social en tanto sujetos sexuados.

Lacan parte de la premisa de que si todos somos seres hablantes entonces todos estamos sometidos por un sistema de reglas que requiere un sacrificio. El lenguaje limita y, por ende, crea un sujeto dividido entre su identidad simbólica y el cuerpo que la soporta. Lacan llama a esta limitación “función fálica”.

La castración, por lo tanto, corre para todos por igual, independiente del sexo.

No se trata de que la mujer ha perdido algo que el hombre no debe perder, sino que al entrar en el lenguaje existe una perdida constitutiva para ambos y la posición sexuada sería el cómo se intenta negar aquella pérdida: ser o tener. De este modo, se indican dos posiciones sexuadas que no indican más que dos modos imaginarios de identificación: la posición masculina, en la cual el sujeto en un intento de identificarse con el falo se imagina a sí mismo como el amo que emite las prohibiciones. Y del lado femenino, lo no-todo, diciendo si y no a la función fálica, a la división, pues de alguna manera sabe que lo prometido a partir de lo simbólico no está garantizado. Ser o tener no asegura nada para ella.

Esta lógica de la sexuación produce entonces dos seres que no están en una relación complementaria entre sí, por eso es que Lacan decía : La relación sexual no existe.

El sexo está ausente porque está en lo simbólico, pero no es el pene lo que falta, sino aquello que se ha perdido por constituirse como seres hablantes. La diferencia sexual radicaría en la posición que se asume frente a esa castración y, al ser una posición, es independiente del sexo en su materialidad corporal. Un hombre puede estar del lado de lo femenino así como también existen mujeres que se relación desde una posición masculina.

Esta cuestión, que por supuesto puede seguir desarrollándose y problematizandose también, nos suscita la siguiente pregunta:

Si la diferencia entre los sexos no es corporal ni tampoco puramente historia. ¿Qué es ser una mujer?

Al estar no-toda, al ser no dicha por completo, siempre queda un resto de enigma, contraria al hombre que asume -tal vez- (y entre cosas) por cuestiones culturales la posición fálica e intenta, constantemente definirse, ser un todo, taponar lo que le falta, ¿qué es entonces una mujer, si no ha podido-no quiere ser capturada por completo en el orden de lo simbólico?

¿Qué pasa con su angustia? Pasa algo? Aparece? Se siente? De qué forma? Y lo Queer? Qué podría decir lo queer acerca de estas posiciones en binario? Desde qué otras teoría se ha escuchado hablar acerca de lo que es ser mujer y la diferencia sexual? Qué discursos circulan hoy? Cúal ha sido tu experiencia? Cómo saber -cómo supiste- cuando se es mujer?

Sigamos abriendo preguntas.

De esto se trata nuestra primera convocatoria para la recepción y puesta en circulación, en nuestra página y rr.ss, de escritos (personales y colectivos) que busquen dar respuesta (o no) a la pregunta ¿qué es ser mujer?, ya sea desde la teoría como de la vivencia particular o colectiva.

El objetivo de esta convocatoria es que las palabras sean usadas por las mujeres e incluso donde no se pueda, que quede huella del vacío. Leernos, encontrarnos y des-encontrarnos y presenciar la emergencia de lo común y la particularidad en la diferencia sexual. Reconocer aquello que se tiene por decir.

Y tal vez otro, del cual por ahora no somos por entero conscientes.

Para participar, envíanos tu escrito de máximo una carilla en formato word o pdf, con tu nombre (o nombre del colectivo) , algo que quieras comentarnos acerca de ti y tu correo, a difusionmujerypalabra@gmail.com, con el asunto ¿Qué es ser mujer?

Nos leemos !

*como Mujer y Palabra nos reservamos el derecho a editar y publicar aquellos textos que resuenen con nuestro espacio, conservando la autoría de quien escribe.

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